Ignacio Martínez de Pisón (1960) es un escritor y guionista español nacido en Zaragoza. Es autor de más de quince libros, algunos de los cuales fueron adaptados al cine y al teatro. Los más destacados son El día de mañana (2011, Premio de la Crítica, Premio Ciutat de Barcelona, Premio de las Letras Aragonesas, Premio Hislibris), La buena reputación (2014, Premio Nacional de Narrativa, Premio Cálamo al Libro del Año) y Derecho natural (2017). Martínez de Pisón, se licenció en Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza y en 1982, al terminar esta carrera, cursó Filología Italiana en Barcelona, ciudad en la que reside actualmente. En 2005 dio un giro de ciento ochenta grados a su producción literaria con Enterrar a los muertos, protagonizada por un personaje real: José Robles, traductor y amigo de John Dos Passos.

Enterrar a los muertos es considerado uno de sus libros más populares debido a que se asemeja más a un ensayo que a una novela. El autor toma como base un hecho real que conoció a través del libro John Dos Passos: Rocinante vuelve al camino, que explica la relación en España de Dos Passos, un escritor estadounidense, hasta llegar a la guerra civil “que tan determinante sería en su vida y su obra”, con José Robles Pazos, un traductor español. Martínez de Pisón reconstruye entonces la amistad entre estos dos personajes desde que se encontraron por primera vez en el invierno de 1916.

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Pepe Robles fue un escritor y traductor español, licenciado en Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid. Sin embargo, aplicó también como profesor en distintas especialidades universitarias debido a sus intereses y además, escribió una novela, varios poemas y obras de teatro: una semejanza que notamos entre Pisón y este personaje biográfico. Fue un hombre que poseía “una mirada de inocente bondad” que le permitió, a lo largo de su vida, trabar amistad con escritores y personajes reconocidos. Cuando Robles tenía diecinueve años conoció a un joven norteamericano, Dos Passos, en un tren que se dirigía a Toledo. Este personaje, conocido como Dos, fue un hombre despistado, interesado en la actualidad española, en la poesía y en la pintura. La amistad entre ellos surgió de inmediato, facilitada porque ambos querían mejorar el manejo del idioma del otro: “Compartían la afición a los viajes y a las inquietudes culturales y, si Robles estaba tratando de mejorar su inglés, lo mismo intentaba Dos Passos con su español”. Dos Passos y Robles tuvieron tiempo de hacer más excursiones juntos, antes de que, a finales del siguiente mes de enero, el norteamericano recibiera un telegrama que comunicaba la muerte de su padre y tuviera que hacer las maletas para volver a los Estados Unidos. Partió Dos Passos tan precipidamente que ni siquiera pudo despedirse de su amigo personalmente, y acabaría haciéndolo por carta. Entre 1920 y 1922 Robles consiguió un puesto como profesor auxiliar de lengua española y luego como profesor asociado en la Universidad Johns Hopkins, Baltimore. Durante aquellos primeros años en Estados Unidos fue abundante la correspondencia entre Robles y Dos Passos, con el que había reanudado la amistad en España a finales de 1919 y comienzos de 1920. Lo único que destruyó esta amistad fue la muerte de Robles a manos de los soviéticos durante la Guerra Civil.

El texto construido por Pisón está rodeado de historia, la muerte de Robles es un misterio que sigue sin encontrar una respuesta, pero gracias a todos los datos proporcionados podemos entender el contexto y el rol que de los personajes. Todo es relevante, a pesar de que a primera vista haya detalles que puedan pasarse de largo. La Guerra Civil supuso un movimiento interno mayor del que podíamos imaginar, tráfico de personas, venta ilegal de armas, espías y rumores. Este trabajo de documentación nos brinda detalles muy personales de ambos hombres, con quiénes se casaron, cuántos hijos tuvieron, la situación económica por la que atravesaban, a dónde viajaban, y hasta qué pensaban de ellos sus conocidos y amigos.

En resumen, Pisón hizo un excelente trabajo de investigación: recopiló cartas, testimonios, documentos que no pueden encontrarse en internet y hasta hizo una sección especial en el libro en la que lista la bibliografía que utilizó. Por ejemplo, las cartas del 8 de octubre y 20 de junio de 1920 de Dos Passos a Robles forman parte de la colección de la familia Ortiz Robles; los documentos desclasificados están incluidos en el libro de Ronald Radosh, Mary R. Habeck y Grigory Sevostianov (editores): España traicionada. Stalin y la guerra civil; en la Biblioteca Alderman de la Universidad de Virginia se encuentran varias cartas de la esposa de Robles a Dos Passos en las que insiste en pedir ayuda a la embajada norteamericana para su hijo. Todo lo que escribió es real, y lo armó de tal manera que no sentimos ninguna pausa en el relato, todo está relacionado y tiene razón de estar. El autor recurrió a la mismísima hija de Robles para redactar el texto. Además es la primera persona a la que le dedica Enterrar a los muertos: “Quiero dedicar este libro a Miggie Robles, sin cuya generosa colaboración habría sido distinto y, por supuesto, peor”. Este libro es un gran ejemplo para los que quieren investigar algún hecho histórico sobre el cual no se hizo demasiada mención, las citas que utilizó encajan perfectamente y la lectura fluye sin pesar.

Por Valentina Estravis.

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